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El Alma, Soy o Tengo…

El Alma, Soy o Tengo…

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En el transitar de nuestra existencia, muchos nos hemos preguntado ¿Quiénes Somos? ¿Qué realmente estamos haciendo en este mundo? ¿Cuál es el propósito de nuestra vida?

En diferentes culturas surgen respuestas diversas, muchas de ellas conectadas con el personaje que desempeñamos, el cual está relacionado con nuestras posesiones y nuestras acciones cotidianas. El responder con nuestro nombre y apellido, sumándole nuestra profesión, gustos, preferencias, ejercicio laboral y relaciones familiares o conyugales nos lleva creer que somos eso.

Más al quitar todas esas definiciones externas queda realmente lo que Somos. De ahí surge la inquietud de aquello que es mucho más allá, eso que nos mueve, que se expresa y que sencillamente es, y que podríamos definir como El Alma.

Esa Alma no la tenemos, es al revés ella ya de por sí es, y tiene a su disposición un Cuerpo y una Personalidad para expresarse. Nos hemos perdido en el mensaje creyéndonos que somos un cuerpo que posee un Alma.
El Dr. Efrain Villegas Quintero en su libro: El conocimiento de Dios y del Alma, expresa los dos componentes principales del Alma: La vital, que entra al cuerpo de la criatura en el momento de la concepción, y la conscientiva que entra a ese cuerpecito en el momento de su primera inhalación, al nacer.

Si observamos en nuestras familias aun siendo criados bajo ¨iguales sistemas familiares¨ cada miembro tiene su sello particular. Y esto se ve marcado de forma interesante en hermanos mellizos o gemelos, que aún su proceso ha sido así, son tan distintos. ¿Que nos dice esto? ¿Acaso es que cada uno tiene su propio propósito de vida? ¿Si todos somos iguales a nivel celular o como especie, por qué y para qué al mismo tiempo somos tan distintos?

Esa sensación interior que somos más allá que un cuerpo compuesto de tejidos, músculos, huesos, sistemas, moléculas, átomos, etc. De que hay algo misterioso que nos mueve, que nos hace sentir, ver y vivir con una especial esperanza.

Indagar en ese propósito, en ese para qué he venido a este mundo, a este país, a esta familia, a este empleo, a esta vida… es un reto maravilloso en el que tenemos que ahondar.

¿Que estoy haciendo por mí hoy? ¿Cuáles son las asignaciones pendientes que tengo que trabajar? Y aquí me quiero referir especialmente a los defectos y/o hábitos negativos que me alejan de mi bienestar y paz interior. ¿Cuándo comienzo a trabajarlos? A dejar de repetir los errores y volver a recordar mi misión como Alma en un planeta escuela. Hasta cuando quiero estar repitiendo/reprobando las mismas asignaciones?

Hay un emprendimiento interno que tenemos como asignación, y no es más que conectar con nosotros mismos, con esa parte eterna que somos, no importa el nombre que le pongamos. Al estar en ese centro interior, estaremos siempre sumando: bienestar, paz, prosperidad y amor no sólo la nuestra vida, sino también la de los demás.

Hay que recordar que somos seres espirituales teniendo una experiencia transitoria terrenal. Centrados en más que un Cuerpo, más que una Personalidad, somos un Alma que anhela sencillamente SER.

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