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Tu salud y tu tiempo: Dos conceptos no tan opuestos.

Tu salud y tu tiempo: Dos conceptos no tan opuestos.

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5 herramientas para cultivar equilibrio y bienestar en la vida de la mujer moderna.

¿Alguna vez te has visto en un día muy ocupado cancelando el trabajo o comiendo comida rápida porque es lo más fácil? ¿Alguna vez te has visto ingiriendo tu comida frente a la computadora?, ¿con el celular en la mano? ¿Haz mirado atrás en tus semanas más ocupadas y te has dado cuenta de que no has dormido, casi no desayunaste y el ejercicio más extenuante que hiciste fue salir de la cama?

Si la respuesta es SI, a una o más de estas preguntas, las buenas noticias es que no estás sola, las no tan buenas noticias es que estás jugando un juego peligroso que al final te va a pasar factura. ¿A qué me refiero? A vivir una vida “ocupada.” En una sociedad en la que la productividad se valora por encima de la salud, y las mujeres reciben una presión constante para tenerlo todo y ponerse la capa de súper heroínas, una de las primeras cosas que suelen irse por un tubo es LA SALUD.

Nos ocupamos tanto por terminar la próxima tarea o alcanzar la siguiente meta, que se nos olvida la herramienta más importante que tenemos para lograr nuestros sueños. Nos convertimos en máquinas y se nos olvida cambiar el aceite de vez en cuando.

Como coach para mujeres emprendedoras, veo este desgaste en al menos 70% de mis clientes, que llegan a mi espacio buscando DAR MÁS, cuando ya están desgastadas, cuando a la agenda no le queda más espacio entre reuniones, una vida de pareja, vida social y vida familiar. “Annie, siento que no doy para más”. Me dicen preocupadas, tratando de encontrar los minutos perdidos en el día para ocuparse de sí mismas.

¿Mi respuesta? Deja de dedicarte las sobras de tu día. Tu cuerpo y tú se merecen un trato más humano, es hora de que aprecies que no puedes hacer nada en esta vida sin un vehículo funcional. Y es probable que le des mejor trato a tu carro, ¿cuántas veces le cambias el aceite, le echas gasolina? Lo haces para asegurarte de que llegarás a dónde tienes que ir para cumplir con tus responsabilidades. Tu cuerpo requiere de la misma atención y cuidado.

“Pero es que con mis responsabilidades no tengo tiempo para cuidarme así”. Te equivocas, tienes el tiempo, lo que no has hecho es convertirte en TU prioridad. Y al final hemos dado con tu real reto, PRIORIZARTE.

Sé que estarás pensando que es más fácil decirlo que hacerlo, y en eso tienes razón, pero como todo en esta vida, las lecciones más importantes no son fáciles, pero son simples. Y estas son algunas sugerencias que 5 años trabajando con emprendedoras me han dejado:

1. Aprende a decir que NO: Sé que lo has escuchado antes pero “No” es una oración completa, es importante discernir y aplicar una honestidad brutal a la hora de aceptar compromisos. Uno de los recursos en los que me apoyo para discernir si una oportunidad o proyecto son una buena idea, es MI CALENDARIO. Empieza a entrenar tu mente a no dar una respuesta inmediata a una solicitud. Revisa tu agenda, no solo en la fecha en la que eres requerida, sino las semanas y hasta los meses aledaños. Recuerda que algunos proyectos requerirán de mayor tiempo y atención que otros, decir que SI a todo te roba de tu energía y tus niveles de excelencia.

2. Aprende a decir SI: Tu “SI” es una herramienta tan poderosa como tu “NO”. Aceptar una propuesta debe de ser un acto tan intencional como denegar una. La pregunta que me guía es “¿Me acerca esto a mi meta?” Si la respuesta es afirmativa entonces es hora de tomar una decisión y no mirar atrás.

3. Agendar tu salud de forma innegociable: Esto a veces significa bloquear tiempo en tu agenda, a veces significa irte a la cama más temprano o despertar más temprano. Lo importante es que saques el tiempo durante el día para hacer eso que sabes que te hará sentir mejor.

4. Practicar priorizar tus prioridades: Una de las razones por las que no logramos nuestras metas de bienestar es porque queremos hacer todo al mismo tiempo, ir al gimnasio, comer saludable, beber toda el agua, meditar y leer. Mi recomendación si estás luchando por mantener y crear hábitos positivos es que empieces por UN AREA que puedas manejar. Quizás quieras ingerir más agua en el día, compra tu botella gigantesca y ten como meta terminarla al final de cada día. Quizás quieras ser más activa físicamente, determina cual es la hora del día más efectiva para ti y bloquea ese espacio de tiempo para moverte, quizás sea caminar, estirarte, o ir al gimnasio, no hay una medida para todos. Encuentra la tuya y comprométete.

5. Cambia TU NARRATIVA: Una de las formas efectivas de empezar a crear hábitos es a través de la creación de tu identidad. Nuestra identidad está muy ligada a nuestras creencias, y manifestamos aquello que creemos. Cuando no me siento de ánimos para ir al gimnasio, me aseguro de reforzar la identidad que va a funcionar en ese momento y me digo a misma “Mi nombre es Annie y voy al gimnasio”. En esa oración tan sencilla rompo con el sistema de creencias que me da permiso a romper mi palabra conmigo misma. Si soy una persona que va al gimnasio entonces no tiene sentido que me quede en mi casa comiendo helado y viendo televisión. La frase refuerza una nueva creencia que es validada por mis acciones. ¿Cuál es tu frase?

El equilibrio no es un estado al cual aspirar, es una práctica diaria. Tu práctica debe de permitirte alcanzar metas claras manteniendo tu bienestar físico, mental, emocional y espiritual. Lo más importante es darte cuenta de que tu salud no es negociable en el camino a alcanzar tus metas.

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